Sayaca (Saia)
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Cada vez que me recuerdes
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De Barro
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Fuimos
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Los mareados
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Malena
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Uno
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Cada vez que me recuerdes

Tango
Música: Mariano Mores
Letra: José María Contursi


Como un fantasma gris llegó el hastío
hasta tu corazón, que aún era mío,
y poco a poco te fue envolviendo
y poco a poco te fuiste yendo...
Si grande fue tu amor cuando viniste
más grande fue el dolor cuando te fuiste...
Triste tañido de las campanas
doblando en mi soledad...

Cada vez que me recuerdes
la noche amiga me lo dirá
y donde el cielo y el mar se pierden
¡cuántas estrellas me alumbrarán!
Cada vez que me recuerdes
tu pensamiento me besará
y cuando el fin de tu vida llegue
junto a tu vida me sentirás...

Mi corazón se fue tras de tus pasos...
¡El pobre estaba ya hecho pedazos!
Y entre mis manos, mis manos yertas,
las esperanzas quedaron muertas...
Si hay algo que jamás yo te perdono
es que olvidaste aquí, con tu abandono,
eso tan tuyo, ese algo tuyo
que envuelve todo mi ser...







De Barro
Tango
Música: Sebastián Piana
Letra: Homero Manzi


Estoy mirando mi vida
en el cristal de un charquito
y pasan mientras medito
las horas perdidas,
los sueños marchitos.

Y están tus ojos queridos
en el espejo de barro,
fantasma de mi cigarro,
reproche y olvido,
condena y perdón.

Vuelven tus ojos lejanos
con el llanto de aquel día.
Pensar que puse en tus manos
una culpa que era mía.
Pensar que no te llamé
y me alegré
mientras estabas penando,
pensar que no te seguí
y me reí
cuando te fuiste llorando.

Y hoy que no vale mi vida
ni este pucho del cigarro,
recién sé que son de barro
el desprecio y el rencor.

Así midiendo tu pena
noches y noches consumo
buscando ver en el humo
del pucho que fumo
tu imagen serena.
Y al encontrarte perdida
entre cigarro y cigarro,
sé que fue todo de barro,
de barro mi vida,
de barro mi amor.







Fuimos
Tango
Música: José Dames
Letra: Homero Manzi


Fui como una lluvia de cenizas y fatigas
en las horas resignadas de tu vida...
Gota de vinagre derramada,
fatalmente derramada, sobre todas tus heridas.
Fuiste por mi culpa golondrina entre la nieve
rosa marchitada por la nube que no llueve.
Fuimos la esperanza que no llega, que no alcanza
que no puede vislumbrar su tarde mansa.
Fuimos el viajero que no implora, que no reza,
que no llora, que se echó a morir.

¡Vete...!
¿No comprendes que te estás matando?
¿No comprendes que te estoy llamando?
¡Vete...!
No me beses que te estoy llorando
¡Y quisiera no llorarte más!
¿No ves?,
es mejor que mi dolor
quede tirado con tu amor
librado de mi amor final
¡Vete!,
¿No comprendes que te estoy salvando?
¿No comprendes que te estoy amando?
¡No me sigas, ni me llames, ni me beses
ni me llores, ni me quieras más!

Fuimos abrazados a la angustia de un presagio
por la noche de un camino sin salidas,
pálidos despojos de un naufragio
sacudidos por las olas del amor y de la vida.
Fuimos empujados en un viento desolado...
sombras de una sombra que tornaba del pasado.
Fuimos la esperanza que no llega, que no alcanza,
que no puede vislumbrar su tarde mansa.
Fuimos el viajero que no implora, que no reza,
que no llora, que se echó a morir.






Los mareados
Tango
Música: Juan Carlos Cobián
Letra: Enrique Cadícamo


Rara..
como encendida
te hallé bebiendo
linda y fatal...
Bebías
y en el fragor del champán,
loca, reías por no llorar...
Pena
Me dio encontrarte
pues al mirarte
yo vi brillar
tus ojos
con un eléctrico ardor,
tus bellos ojos que tanto adoré...

Esta noche, amiga mía,
el alcohol nos ha embriagado...
¡Qué importa que se rían
y nos llamen los mareados!
Cada cual tiene sus penas
y nosotros las tenemos...
Esta noche beberemos
porque ya no volveremos
a vernos más...

Hoy vas a entrar en mi pasado,
en el pasado de mi vida...
Tres cosas lleva mi alma herida:
amor... pesar... dolor...
Hoy vas a entrar en mi pasado
y hoy nuevas sendas tomaremos...
¡Qué grande ha sido nuestro amor!...
Y, sin embargo, ¡ay!,
mirá lo que quedó...







Malena
Tango
Música: Lucio Demare
Letra: Homero Manzi


Malena canta el tango como ninguna
y en cada verso pone su corazón.
A yuyo del suburbio su voz perfuma,
Malena tiene pena de bandoneón.
Tal vez allá en la infancia su voz de alondra
tomó ese tono oscuro de callejón,
o acaso aquel romance que sólo nombra
cuando se pone triste con el alcohol.
Malena canta el tango con voz de sombra,
Malena tiene pena de bandoneón.

Tu canción
tiene el frío del último encuentro.
Tu canción
se hace amarga en la sal del recuerdo.
Yo no sé
si tu voz es la flor de una pena,
só1o sé que al rumor de tus tangos, Malena,
te siento más buena,
más buena que yo.

Tus ojos son oscuros como el olvido,
tus labios apretados como el rencor,
tus manos dos palomas que sienten frío,
tus venas tienen sangre de bandoneón.
Tus tangos son criaturas abandonadas
que cruzan sobre el barro del callejón,
cuando todas las puertas están cerradas
y ladran los fantasmas de la canción.
Malena canta el tango con voz quebrada,
Malena tiene pena de bandoneón.







Motivo de vals
Vals
Música: Horacio Salgán
Letra: Carlos Bahr


Reflejando un paisaje perdido
en un turbio girón del pasado,
como sobre un espejo gastado,
de nuevo esta noche te vuelvo a encontrar.
De los grises confines del tiempo
donde teje su niebla el olvido
a decirme que aún sueño contigo
retornaste en la pena de un vals.

Desteñido motivo de vals.

Que de pronto me llama al pasar...
melodía, de otros días,
que en sus giros me vuelve a enredar
cuando al son de su voz emotiva,
te nombra tan mía, tan mía y lejana...
Con las viejas palabras queridas
que ya en nuestras vidas
no se han de borrar.






Recíen
Tango
Música: Osvaldo Pugliese
Letra: Homero Manzi


Hoy, recién, recién,
vuelvo otra vez a tu lado con mi vida
escondiendo los fracasos,
ocultando las heridas.
Y hoy al encontrar
la protección de tus manos tan serenas,
recién siento que me apena
saber que te hice mal.

Tenía menos años
y el corazón imprudente
por calles del engaño
rodó, rodó torpemente.
Me amabas, tanto y tanto,
que me cansó tu tristeza
y por no escuchar tu llanto
preferí no verte más.

Hoy, recién, recién,
miro las cosas sin sombras ni mentiras
y comprendo cuanto enseñan
las lecciones de la vida.
Hoy, al retornar,
pensé encontrar el reproche de tu olvido
y tan solo halle el castigo
de todo tu perdón.







Soledad
Tango
Música: Carlos Gardel
Letra: Alfredo Le Pera


Yo no quiero que nadie a mí me diga
que de tu dulce vida
vos ya me has arrancado.
Mi corazón una mentira pide
para esperar tu imposible llamado.
Yo no quiero que nadie se imagine
cómo es de amarga y honda mi eterna soledad,
en mi larga noche el minuto muele
la pesadilla de su lento tic-tac.

En la doliente sombra de mi cuarto, al esperar
sus pasos que quizás no volverán,
a veces me parece que ellos detienen su andar
sin atreverse luego a entrar.
Pero no hay nadie y ella no viene,
es un fantasma que crea mi ilusión.
Y que al desvanecerse va dejando su visión,
cenizas en mi corazón.

En la plateada esfera del reloj,
las horas que agonizan se niegan a pasar.
Hay un desfile de extrañas figuras
que me contemplan con burlón mirar.
Es una caravana interminable
que se hunde en el olvido con su mueca espectral,
se va con ella tu boca que era mía,
sólo me queda la angustia de mi mal.







Tristezas de la Calle Corrientes
Tango
Música: Domingo Federico
Letra: Homero Expósito


Calle
como valle
de monedas para el pan...
Río
sin desvío
donde sufre la ciudad...
¡Qué triste palidez tienen tus luces!
¡Tus letreros sueñan cruces!
¡Tus afiches carcajadas de cartón!

Risa
que precisa
la confianza del alcohol.
Llantos
hechos cantos
pa' vendernos un amor.
Mercado de las tristes alegrías...
¡Cambalache de caricias
donde cuelgan la ilusión!
Triste. ¡Si
por ser nuestra!
Triste. ¡Si,
porque sueñas!
Tu alegría es tristeza
y el dolor de la espera
te atraviesa...
¡Y con pálida luz
vivís llorando tus tristezas!
Triste. ¡Si,
por ser nuestra!
Triste. ¡Si,
por tu cruz!

Vagos
con halagos
de bohemia mundanal.
Pobres,
sin más cobres
que el anhelo de triunfar,
ablandan el camino de la espera
con la sangre toda llena
de cortados, en la mesa de algún bar.
Calle
como valle
de monedas para el pan...
Río
sin desvío
donde sufre la ciudad...
Los hombres te vendieron como a Cristo
y el puñal del obelisco
te desangra sin cesar.







Tango
Música: José Dames
Letra: José María Contursi


Llegaste como un rayo deslumbrante de luz...
¡Yo andaba por el mundo sin amor ni quietud!
¡Mis ansias ya se habían refugiado
entre las ruinas de mi pasado!
Traías en tus ojos... en tus labios... tu voz...
la cálida promesa de un destino mejor...
mis manos y tus manos se encontraron
y nuevamente palpitó mi corazón.

Tú...
con la magia de tu amor y tu bondad...
Tú...
me enseñaste a soreir y a perdonar...
¡Ves...
yo era un grito de rencor
en el trágico final
de mi desesperación!
Ves...
todo aquello se esfumó
como brumas en el mar
al llegar la luz del sol...
Tú...
milagrosa musiquita de cristal...
Tú...
me enseñaste a sonreir y a perdonar!

Qué tristes eran todos mis momentos sin ti...
me ahogaba la tortura de rodar sin morir.
Cansado de mis penas y mi hastío
y de esos viejos recuerdos míos...
Tus besos... tus ternuras... tu emoción y tu fe
hicieron el milagro de borrar el ayer...
aquel lejano ayer ensombrecido
que nunca... nunca... nunca más ha de volver.







Uno
Tango
Música: Mariano Mores
Letra: Enrique Santos Discepolo


Uno, busca lleno de esperanzas
el camino que los sueños
prometieron a sus ansias...
Sabe que la lucha es cruel
y es mucha, pero lucha y se desangra
por la fe que lo empecina...
Uno va arrastrándose entre espinas
y en su afán de dar su amor,
sufre y se destroza hasta entender:
que uno se ha quedao sin corazón...
Precio de castigo que uno entrega
por un beso que no llega
a un amor que lo engañó...
¡Vacío ya de amar y de llorar
tanta traición!

Si yo tuviera el corazón...
(¡El corazón que di!...)
Si yo pudiera como ayer
querer sin presentir...
Es posible que a tus ojos
que me gritan tu cariño
los cerrara con mis besos...
Sin pensar que eran como esos
otros ojos, los perversos,
los que hundieron mi vivir.
Si yo tuviera el corazón...
(¡El mismo que perdí!...)
Si olvidara a la que ayer
lo destrozó y... pudiera amarte..
me abrazaría a tu ilusión
para llorar tu amor...

Pero, Dios, te trajo a mi destino
sin pensar que ya es muy tarde
y no sabré cómo quererte...
Déjame que llore
como aquel que sufre en vida
la tortura de llorar su propia muerte...
Pura como sos, habrías salvado
mi esperanza con tu amor...
Uno está tan solo en su dolor...
Uno está tan ciego en su penar....
Pero un frío cruel
que es peor que el odio
-punto muerto de las almas-
tumba horrenda de mi amor,
¡maldijo para siempre y me robó...
toda ilusión!…






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